martes, 24 de abril de 2007

Paper Nº7: "Entre corcho y mono porfiado".


El ambiente estaba tenso. La facción más política del directorio quería mi cabeza. No es muy derecho eso de querer sacarse todos los balazos con el tecnócrata. Uno que otro, puede ser, lo concedo. Pero todos, me parece un poquito too much. Se supone que somos del mismo equipo. ¿Por qué nos odian tanto?. Lo peor es que ese odio se ha generalizado, a todo el mundo le ha dado por darnos patadas en el suelo.

Lo que los guatones de "Tolerancia Cero" hicieron con el Ministro Cortázar hace unas semanas, tiene claramente un nombre. "Callejón oscuro". Y que me perdone la "Chilean Gay Community" - yo sé que me doy a entender - pero fueron bien mariconazos.

Igual que Cortázar me siento en esta reunión. La diferencia es que no soy Ministro y tampoco me interesa serlo. Sólo represento la parte más delgada del hilo. Esto de no tener padrino "concerta" me llena de orgullo, pero me obliga a transitar por vías inciertas, cómo las de EFE. ¿Por qué no nos dejan trabajar?, digo yo. Nosotros somos los que sabemos, somos los que nos doctoramos.

La cosa continúa espesa por aquí. Cada minuto que pasa mis pies están más cerca de la calle. Al menos eso intuyo, como dice la gran jefa. Es que tengo mi lado femenino muy desarrollado, así como también tengo genes de corcho y mono porfiado. Soy conocido por salir a flote en la tempestad y pararme como Rocky a pesar de los golpes bajos. Sin embargo, esta vez es distinto. De alguna forma estiré mucho el elástico, toqué teclas intocables e hice algunas sombras. Lo de hacer sombra, pues lo siento, no lo puedo evitar. Y sobre lo otro… ok!, me pasé, es que no se avanza de otra forma.

Lo más difícil de comprender es que esta gente termine castigando la excelencia e ignorando la mediocridad. Raya para la suma, trabajo para una bandada de ignorantes que se auto perciben como inteligentes. Pobres inocentes. Aunque sin engañarnos digamos las cosas como son. Más culpables que otra cosa.

Sólo por mi familia, ojalá se cumpla lo que por ahí se dice de la Concertación: "si te vas te castigan, pero si te echan te premian". Con alguna asesoría externa, más las consultorías que nunca he dejado de hacer y las clases en la universidad, me podría apañar mientras el mercado me vuelve a dar la bienvenida.

Algunos ya están mirando la hora. Siento algo de alivio, parece que la decisión no se tomará hoy. Algo supe de un acto del partido en el teatro Caupolicán. De hecho, uno de estos personajes se levantó de la mesa creyendo que nadie lo notaría y se fue para no volver. Ya pensando en que zafaba, uno de los miembros del directorio me dijo mirando a los ojos, "Franco, lo que pasa, es que tienes la tendencia a suplantar el poder político en vez de apoyarlo con tu asesoría técnica. Por eso terminas asumiendo una función decisional que no te corresponde. Eso es completamente inaceptable".

Son of a bitch!. Al fin un interlocutor con instrucción, aprovechando que tanto se habla de lucro, metas y reforma educacional. Seguro alguna vez leyó -por casualidad- un libro de teoría política o administración pública. El desgraciado tenía razón. Eso era exactamente lo que hacía y recién se daban cuenta. Estaba pasando golazos, a lo Maradona, a lo Messi, pero por Chile.

No future, parece. Tengo la soga al cuello. Qué le diré a la Pamela?.

Continuará (...)

Cualquier semejanza con la realidad, es de facto intencional:::


jueves, 29 de marzo de 2007

Paper Nº6: “Teoría de Colas”.


Ya es moda. Hartas veces me ha tocado presenciar como pierde tiempo esta gente mostrándose celulares, Palm, Bluetooth, Blackberry, notebooks y cuanta tontera tecnológica con obsolescencia programada invada nuestro pequeño mercado, antes de empezar una reunión. Es francamente impresionante. Yo no soy high tech, por eso me muerdo las uñas de rabia al ver semejante show room en horas de trabajo. What a waste!.

Puf, qué semanas nos han tocado. Todo teñido de Transantiago y con un Senador Ricardo Núñez que no me gustaría tener de enemigo. Qué tipo más siniestro -pensaba- mientras una reunión plagada de pe-eses se extendía más de lo necesario en las dependencias del MOP. Aaaaaaah!, me da “repelús”, como dicen los españoles, pensar en lo que no se ve de la política.

Bigotito Núñez se dio maña -porque cara de mañoso tiene- de adelantar que los viejos cracks volverían a La Moneda. Y ya son varios los que se repiten el plato. Belisario, Viera-Gallo y ahora Cortázar. Who´s the boss?. De temer Ricardo Núñez, de temer. Una vez me dijeron a la pasada que al Senador nunca le pareció mucho la Presidenta. No me consta y no tengo interés por comprobar lo contrario.

Ya en el after hour de la reunión, cuando la mayoría seguía mostrándose sus novedades tecnológicas, algunos nos dedicamos a analizar Transantiago. Con mucha altura de miras y respeto por los colegas que cayeron en desgracia, eso sí. Muy seguro, expliqué que la clave del problema se basaba en que las escuelas de ingeniería chilenas no enseñaban "teoría de colas". De inmediato me di cuenta que un par de colegas abrieron los ojos entre ofendidos o sorprendidos -no lo tengo tan claro- por lo que supongo pensaban era un chiste. Yo, con rostro de mármol, proseguí exponiendo que la solución era importar buenos profesores de esa cátedra desde Europa o United States of America.

Por Dios el nivel malo del país. Esta gente llenó de muecas su cara, porque no sabían si soltar la carcajada o no. Nadie supo que la “teoría de colas” es el estudio matemático de las líneas de espera, variable que se aplica al transporte y las telecomunicaciones. A Costanera Norte, Autopista Central, las vías segregadas y los mismos call centers del sistema, le lloran estos conocimientos. Pero el Ministro Cortazar seguro lo sabe, porque es un gallo como uno, con un doctorado de verdad en el Massachusetts Institute of Technology, MIT. El pobre Ministro Espejo bailó con la fea e hizo lo que puede hacer un abogado no más. Las cosas por su nombre.

Como nadie más opinó sobre mi explicación al conflicto, uno de los personajes rellenó con la anécdota que vivió el actual Ministro de Justicia, Carlos Maldonado, cuando subrogó como Secretario General de Gobierno en febrero. En esa ocasión decidió tomar transporte público desde su casa en Peñalolén, para demostrar las bondades del nuevo sistema a los periodistas que lo aguardaban en La Moneda. Durante una hora esperó que pasaran los buses en un paradero atestado de gente furiosa. Al final, tuvo que llamar a su chofer y apartarse unas cuadras para no subir al auto oficial frente al mismo paradero apunto de explotar en términos sociales. Así no se puede. Menos Bluetooth y más pega ingenieril, es la idea. Y por favor, para que no queden dudas y sin ofender, lo de la “teoría de colas”, no es chiste.

Cualquier semejanza con la realidad, es de facto intencional:::


martes, 6 de marzo de 2007

Paper Nº5: “Las ocho manzanas del poder”.


No ha sido una buena mañana. La Marta, mi secretaria, llama y llama a informática para que arreglen la conexión de internet. Ya estoy un poco estresado porque debo mandar un documento urgente a la Coordinación General de Concesiones. Los departamentos de informática son iguales en todos lados. El sistema se cae y la culpa siempre la tiene Bill Gates. Obvio. Pobre Bill, en Lever Chile o el Servicio Nacional de la Mujer le rinden sentidos homenajes a su madre.

Sin tirarme al suelo, la verdad es que problemas no me faltan. Cada día tiene su afán, siempre se escucha por estos lados. Estaba mirando mi agenda, porque los martes hago clases en el magíster. En la medida de lo posible, como decía Don Pato, trato de blindar la tarde para no fallarles a mis alumnos. Pero me modificaron el contexto. Sonó el teléfono, como siempre era mi jefe.

Me pidió diseñar un plan de contingencia para la bombita que traía en portada “La Segunda”. Alguna vez nos tenía que salpicar, aunque con arrogancia y seguridad insisto que en este programa de Gobierno, nada huele mal, sólo los viejos baños del edificio donde estamos. Otra cosa distinta es que el gobierno sea una mega tortuga, se mueva con torpeza y no tenga la capacidad ejecutiva del estado de Dinamarca, por poner un ejemplo al azar. Pero eso no es mi culpa, ni del proyecto. Hay que arar con los bueyes que tenemos, me cantó clarito un amigo del doctorado al mes de llegar a esta pega.

Me impresiona cómo se vende La Segunda en las 8 manzanas que circundan La Moneda. Las 8 manzanas del poder, como le llaman. No hay jefe de gabinete que no la espere con cierto dolor en la guata. El otro día vi al Ministro Espejo alias “Jimmy Neutrón”, comprándola en un Kiosco. El titular era sobre Mop-Gate. No insinúo nada por si acaso. Lo cierto es que algunos la compran para leer el “Top Secret” no más. Es muy rasca la gente de este país. Yo?, evito “La Segunda”. Estoy suscrito al e-NY Times, e-NY Post, e-The Economist, e-Daily Mirror y los newsletter de Gregory Elacqua y de Eduardo Engel. Con eso me basta para estar al día en los temas que me interesan.

No voy a negar que me gusta ojear LUN cuando cae en mis manos, lo asumo. Y no pocas veces he comprado The Clinic. Una vez Hernán Pinto, ex Alcalde de Valparaíso, reconoció ser un fan de la publicación. No pasó mucho tiempo para que el propio Pinto fuera material de portada junto a un titular “Amarillo colorao guatón enamorao”. No comments.

Redactaré una carta al director deconstruyendo el artículo que nos ataca. Es el único plan de contingencia que se me ocurre. En honor a la verdad, esto de hacer cartas al director me gusta pero no me funciona. Y no sé por qué. Escribo bien, mejor que muchos de esos columnistas de La Tercera que firman con unos dudosos Ph, D. Con suerte candidatos a Ph, D. A propósito de candidatos, ya se está moviendo la cosa electoral. Creo que el partido de mi jefe lo está sondeando, es que andan faltos de gente “idónea”, lógico. Tanta cosa por hacer en este programa de gobierno y my boss con la cabeza puesta en otro lado. Pobre país.

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miércoles, 28 de febrero de 2007

Paper Nº4: “Obreros al poder”.


Mientras la mayoría de mis superiores políticos pasan febrero en Zapallar, Cachagua, Maitencillo o Caburgua, yo estoy acá, en Tongoy, corriendo olas en mi kayak mientras los niños hacen bodyboard. A veces me siento irresponsable, porque los dejo meterse bien adentro. Pero creo que es bueno, así van formando carácter. Mi padre hacía lo mismo conmigo.

Lo pasamos estupendo en casa de mis suegros. Entre pescaditos a las brasas, mariscos frescos y vino blanco los días se van volando. En un almuerzo alguien comentó el tema del depuesto Alcalde de Coquimbo, Pedro Velásquez, al que alguna vez visité oficialmente para conocer el proceso de inversión y desarrollo de las zonas urbanas. No nos engañemos, Coquimbo tiene un claro antes y después de Velásquez. Por eso, previo a comenzar mi disertación de sobremesa, preferí lanzar dos frases de moda en la Concertación: “las instituciones funcionan” y “los fallos no se discuten”. Estoy curtido en esto. Ya sé que en política es bueno ponerse el parche antes de la yayita.

Lo cierto es que si acá alguien se llevó la plata para la casa, resulta obvio que dejaron bastante de ella en las calles. Por eso Pedro Velásquez es un enigma. Pero lo que más intriga, es saber cómo un personaje sin instrucción superior llegó a ser electo, y además, logró transformar el casco histórico de la ciudad en un chiche, casi sin ni uno. Un tema de estudio para cualquier escuela de economía del mundo. No sospecho de la sabiduría popular, pero claramente es complejo gerentear un municipio sin entender los principios básicos de la economía moderna. No, ahí soy clasista. Soy de los que no entienden cómo Lula puede manejar ese monstruo burocrático que es Brasil.

Entre un moscatel y unas papayas en almíbar estaba cuando sonó el celular. Era mi jefe. Me pedía asistir a la entrega de unos camiones recolectores de basura el día siguiente. La ceremonia estaría presidida por la mismísima Subsecretaria, y al menos, un par de ministros. Sabía donde presionar las teclas my boss, además, la carnada era perfecta.

Pero la ceremonia fue particularmente fome. Sin toldo y con un solazo que marcó los lentes en mi cara, terminé como mapache. Mientras el Alcalde se mandaba un discurso de esos, llenos de recaditos al gobierno, yo pensaba en la playita. Es bueno para llorar este hombre. Es más derecho que una cola de chancho, porque hartos recursos le han inyectado desde la época de Frei Ruiz-Tagle. Si no los sabe administrar, no es culpa nuestra, quiero decir del gobierno. Me ha tocado establecer acuerdos con el Alcalde, con apretón de manos incluido y lo único que he sacado en limpio siempre, son tres cuchillos clavados en la espalda. La tengo de colador.

Me voy al tiro al terminal para volver a Tongoy. Esto fue un golazo de media cancha de mi jefe. Un fiasco. Todos los ministros invitados se excusaron de asistir. Era que no, nadie cambia la arena de Cachagua, Zapallar o Maitencillo en los pies, por sentarse con funcionarios municipales de 3º orden y sin instrucción, frente a unos camiones de basura. Yo no más. God dummit!

Marzo 2007. Cualquier semejanza con la realidad, es de facto intencional:::



Paper Nº3: “Dos razones de peso”.


Hoy estoy feliz. Me encanta ir a la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda. Me topo con amigos de Beaucheff y compañeros del doctorado en Cambridge. Se respira otro aire, noto que me entienden, que hablamos el mismo idioma, aparte del inglés y francés, obvio.

El otro día leí un artículo del “New York Times” sobre la importancia de sentirse agradado en el trabajo. No es una revelación cósmica, pero razón tienen los gringos. De todas formas no llegaré a los dominios del Ministro Andrés Velasco, mientras no sienta que cumplí la misión en el programa que trabajo. Y eso tardará unos años, si no me echan antes.

La reunión fue en la “Unidad de Evaluación de Impacto de la División de Control de Gestión” del Ministerio. Me sorprendí cuando vi entre los concurrentes a la Diputada Adriana Muñoz y una joven ingeniera de la división, que resultó ser brillante. Harta mujer bella. Raro. Cabellos largos, ideas cortas decía mi padre.

No soy machista, mi estadía en Inglaterra reforzó ese punto. Pero no logré concentrarme en los temas planteados. La Diputada, bastante buena moza a pesar de su trayectoria, tenía un escote que a poco andar se transformó en un importante distractor para el mundo masculino. Fue comentario en el coffee break, y a raíz de eso, alguien recordó los supuestos implantes de la Diputada RN, Karla Rubilar. No hace mucho LUN le hizo una portada. “Karla Rubilar 2.0”, titularon.

Como dice la gallá, estoy felizmente casado. La Pamela, mi esposa, es una mujer increíble, buena madre, guapa, las tiene todas. Por eso creo que la atracción que me producen las féminas de la mesa tiene que ver con admiración por el dominio de los temas, y claramente una fascinación por el poder, en el caso de la Diputada. Por eso y dos grandes razones, hoy le concedo todo a pesar de no estar de acuerdo con el fondo de su propuesta. A veces el estado se construye de esta forma, a no engañarse. Somos prisioneros de la biología, dijo Schopenhauer en “El amor, las mujeres y la muerte”. Mejor ni comentar ese dato con el mundo femenino. Uf, me da cargo de conciencia no poder quitarle los ojos de encima a ese escote. Tranquilo Salidas, calma…

Fin de la sesión. La ingeniera de la división se acerca para preguntar por la próxima reunión de Directorio. Será la encargada de coordinar el encuentro con la Dirección de Presupuesto, por lo que necesita contactarme. Me dio su tarjeta, yo andaba sin la mía, ella muy coqueta anotó mi número en su celular bajo el nombre de “Andress”. Me estoy pasando rollos, seguro.

Gracias a la ingeniera me estaba librando de la influencia encantadora del escote de la Diputada, cuando sonó el celular. Era la Pamela, se le había olvidado pagar el colegio de los niños. Esta mujer no se ordena ni con auditorías de la Contraloría General de la República. La verdad, no debe tener idea qué es o hace la Contraloría.

Marzo 2007. Cualquier semejanza con la realidad, es de facto intencional:::




Paper Nº2: “Doctorado en improvisación y crítica”.


Esto no pasaría en Irlanda. Transantiago fue una profecía autocumplida. Se veía venir. Es que se trata de un tema complejo incluso para mis colegas ingenieros. Mientras camino a una reunión en la Comisión Bicentenario, me cruzo con el Chino Correa que estuvo en las fases iniciales del proyecto. Desde ahí que la cosa no pintaba bien, me dijo. Pero duró poco el Chino, la verdad no dura mucho en los cargos. Toc, toc, toc… toco madera.

Está claro, no se proyectó bien la demanda, ni se diseñó un plan b para enfrentar la crisis. De lejos, sin ser experto y con el respeto que merecen mis colegas, se nota que falló todo lo que podía fallar. A eso se sumó el factor humano. Cuando hice una pasada por “London School of Economics” me dieron ese tip: nunca proyectar sin contemplar factor humano.

La reunión en la Comisión es netamente técnica, pero estoy haciendo lobby por un proyecto que busca sello bicentenario. Eso le daría otro pelo. Durante la sesión alguien comentó las palabras del Alcalde de Puente Alto, Cote Ossandón, quien con mala leche dijo que Transantiago es un doctorado en improvisación. Ají en el culo. Además el tema me toca de cerca, porque tengo una hemorroide que me jode hace meses y no he podido hacer ver por falta de tiempo.

Algo de razón tiene el hombre, en el fondo su crítica es contra nosotros, los que nos hemos descrestado estudiando fuera. Por eso la defensa de Belisario resulta refrescante, reparadora. Of course que la derecha tiene un doctorado en crítica, que con toda seguridad obtuvo a distancia.

El gesto del ministro me encantó. Primera vez en 17 años que nuestro grado académico sirve para defender conceptualmente el rol que cumplimos en la sociedad. Nos han tomado en cuenta. Estas palabras son un reconocimiento tardío de existencia en las sombras, tras la primera línea política, lejos de Belisario y todo lo que representa su oficina… quiero decir, su gabinete.

Porque no es fácil nuestra posición cuando tenemos que batallar con la elite política y los mandos medios partidistas. Una vez, un viejo de Chiledeportes me sacó en cara que mientras yo tomaba leche, él pegaba tiros en la Alameda. Y no eran tiros skeet. De ese toque. ¿Qué le puedes decir a un tipo así?, cuando nuestros temas favoritos son las normas ISO 9001 ó 14001.

Me duele el pecho y el pelo se me está cayendo. Ando cansado. El otro día me llamó un amigo que trabaja en una minera gringa y me ofreció 6 veces mi sueldo, regalías como las que dan en el primer mundo, atención de salud en las mejores clínicas, etc. No voy a engañar a nadie, tengo 3 cabros y una station que está fallando… lo pensé. Pero sigo aquí, en la reunión de la Comisión Bicentenario y con Transantiago mejorando. Por eso y otras cosas, recordaré esta época como el momento en que por fin nos reconocieron. Grande Belisario. Es bueno saber que te tenemos de amigo.

Febrero 2007. Cualquier semejanza con la realidad, es de facto intencional:::






Paper Nº1: “El problema no es el hardware, es el software”.


Vengo de una insulsa reunión en La Moneda. Un poco deprimido porque sin querer, me tuve que tragar 30 minutos de saludos, palmoteos, los mismos chistecitos que se cuentan desde que esta gente participaba en las comisiones políticas del MAPU y la copucha del mes. Tiempo perdido y nosotros, sorry, pero no estamos para comentarios sabrosos sobre el angelito de la Ministra Blanlot. Hay que apurar el tranco, decía el pelao.

Pasaron más de 15 minutos prestándole ropa. Bueno, se entiende. Yo con cierta timidez y bastante poca fortuna, le dije a mi compañera de asiento, una colega de la Dirección de Planeamiento del MOP, que “cuando cabros, todos alguna vez nos choreamos un paquete de papas del supermercado”. Justo se produjo un silencio, por lo que todas las miradas me buscaron. Mis lentes se deslizaron por la nariz debido al sudor que brotó en ella. Obviamente el tema del robo toca las partes sensible de la Concertación por estos días. Definitivo. No empatizo con los empleados públicos.

La verdad es que nadie me pesca mucho en estas sesiones de coordinación regional / ministerial. Dicen que por mi cara de pendejo. Lo más probable es que sea por tecnócrata, que más encima no milita. El colmo de los colmos, un bicho raro que levanta sospechas en cualquier repartición del estado.

Reconozco que nos parecemos en algunas cosas con esta gente. Estuve años fuera de Chile, gracias a la beca Presidente de la República. La original… Lo mío se trató de un postgrado, que con esfuerzo obtuve con honores en Cambridge. Así es. Soy un auténtico doctor en economía, un Ph, D. graduado en el primer mundo, discípulo de los grandes pensadores contemporáneos vivos. Dudo que en esta reunión alguien pueda decir lo mismo. Da igual. Nadie pierde el tiempo hablando de rentabilidades sociales y financieras a la hora de discutir proyectos concretos. Por eso se torna frustrante la situación que se da en los encuentros de “coordinación”. Pero ahí sigo, como lo haría un funcionario en Nueva Zelandia, donde el estado es chico, chico, chico, pero eficiente. A veces siento que el problema no es Chile, son los chilenos. No es el hardware, es el software.

No soy más que el “segundo” de un programa de gobierno perdido en la maraña de muchas Subsecretarías. Mi jefe directo es el líder político y yo el jovencito que poco sabe cómo se hacen las cosas en este mundo, según rezan en mi ausencia la mayoría de estos ignorantes. Pero al final soy casi el único de la mesa que tiene en la cabeza un cronograma de trabajo, y no, un cronograma de elecciones.

La reunión termina, todos se despiden, la mayoría son buenos amigos. Yo con bastante hambre y frustración veo como los proyectos anunciados para 2007, se correrán para 2008. Así es el estado chileno. Uno quiere correr, pero todos caminan.

Tengo que llamar al Alcalde para comentar el estudio de pavimentación de aceras. Ya estoy atrasado, cresta madre.

Febrero 2007. Cualquier semejanza con la realidad, es de facto intencional:::