lunes, 24 de septiembre de 2007

Paper Nº9: “Nine eleven”



No sé en qué momento comenzó la obsesión. O lo sé, pero no lo admito. La he negado despierto y también dormido. Ya no me engaño. Soñé con ella más veces de las que quisiera, más veces de las que me permito. Otro problema en mi vida. Como si ya no fueran suficientes. Estos sentimientos traicionan mi razón, que es una mezcla de mirada cartesiana, lucidez popperiana e inmediatez del Zen. Que puedo decir. Soy un hijo de Cambridge y estoy enamorado nuevamente. She drives me crazy.

Trato de relajarme, pero no sé. Me siento más como tenso. En un septiembre picante por las lacrimógenas de Belisario y Harboe, y teñido de rojo por la muerte del Cabo Vera, me confieso: María Jesús, ingeniera de la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda, me deja sin habla. Como quinceañero a pesar de mis cuarenta. Con ésta, ya sumo dos obsesiones en mi vida. Sin embargo, hacer navegar los proyectos de la comisión en un mar burocrático infesto de políticos y rémoras, sigue siendo la más importante.

Mientras la sangre y la seguridad ciudadana copen la agenda, el rumbo del país está perdido. Los que buscamos ver a Chile como una nación desarrollada, seguimos en la lucha. Pero si diputados y senadores siguen bailando y peleando por su cuota electoral, nunca serán capaces de ver las trabas a las que son sometidos los organismos del estado. La administración pública está subsumida en una burocracia perfecta que logra realentar la concreción de cualquier iniciativa. Eso es lo que me tiene con úlceras y canas. Pero más desolador aún, es que ni siquiera el oficialismo -la misma Concertación- da muestras de comprender la gravedad del hecho.

Hablo de decretos que facultan gastos, convenios que traspasan recursos, identificación presupuestaria de iniciativas de inversión, aprobación en el “Sistema Nacional de Inversiones”, resoluciones y otros actos administrativos que se añaden a la eterna espera de tomas de razón por parte de la Contraloría General de la República. La procesión del estado va por dentro. Y así, créanme, todo se hace cuesta arriba. Hasta a un corcho como yo le dan ganas de tirar la esponja.

Maldita burocracia.
Mandaría en un charter a políticos de la Alianza, la Concertación, incluso de la izquierda extraparlamentaria to New Zealand, my favorite country. Para que vean lo que es un estado bueno y eficiente. Tironi los mandaría a Finlandia. Yo prefiero Ireland o New Zealand. Cuestión de escuela y formación. No vamos a comparar...

A esta altura tengo claro que nada es pleno. Siempre hay un flanco descubierto en la vida. Mientras estuve fuera de combate en la clínica pensé sobre el salario ético de Goic, la paradoja económica del Transantiago, la obsesión de Piñera con el poder ejecutivo, el pacto entre la UDI y la Concertación para anular a RN y Piñera, pero por sobre todo, pensé en los ojos y las pecas de María Jesús. Eso me aliviaba y me atormentaba a la vez.

Ando en conflicto sin saber qué hacer. Todavía no me puedo sentar y tengo dieta especial. Es jodida la zona donde me operaron. La zona cero. Cada tanto surge ante mis ojos la culpa con el rostro de mi esposa, Pamela. La traición es una palabra con mucho peso semántico para mí. Si pienso en ello, me angustio. Este mes, donde también se recuerda el ataque a las twin towers, me siento atrapado y sin salida. Pero me dejaré llevar un tiempo, creo que lo merezco. Tengo claro que no me separaré, aunque esos grandes ojos negros y pecas me lo rueguen. Soy demasiado racional para optar por un camino visceral.

Estoy en una contradicción, pero reconozco que me está ayudando a vivir y superar las dificultades de trabajar en el sector público. Es un bálsamo y un angustiante a la vez. Se sufre y se goza, como dicen en Cuba. Aunque estemos en Santiago de Chile.

Septiembre 2008. Cualquier semejanza con la realidad, es de facto intencional:::




No hay comentarios: