jueves, 29 de marzo de 2007

Paper Nº6: “Teoría de Colas”.


Ya es moda. Hartas veces me ha tocado presenciar como pierde tiempo esta gente mostrándose celulares, Palm, Bluetooth, Blackberry, notebooks y cuanta tontera tecnológica con obsolescencia programada invada nuestro pequeño mercado, antes de empezar una reunión. Es francamente impresionante. Yo no soy high tech, por eso me muerdo las uñas de rabia al ver semejante show room en horas de trabajo. What a waste!.

Puf, qué semanas nos han tocado. Todo teñido de Transantiago y con un Senador Ricardo Núñez que no me gustaría tener de enemigo. Qué tipo más siniestro -pensaba- mientras una reunión plagada de pe-eses se extendía más de lo necesario en las dependencias del MOP. Aaaaaaah!, me da “repelús”, como dicen los españoles, pensar en lo que no se ve de la política.

Bigotito Núñez se dio maña -porque cara de mañoso tiene- de adelantar que los viejos cracks volverían a La Moneda. Y ya son varios los que se repiten el plato. Belisario, Viera-Gallo y ahora Cortázar. Who´s the boss?. De temer Ricardo Núñez, de temer. Una vez me dijeron a la pasada que al Senador nunca le pareció mucho la Presidenta. No me consta y no tengo interés por comprobar lo contrario.

Ya en el after hour de la reunión, cuando la mayoría seguía mostrándose sus novedades tecnológicas, algunos nos dedicamos a analizar Transantiago. Con mucha altura de miras y respeto por los colegas que cayeron en desgracia, eso sí. Muy seguro, expliqué que la clave del problema se basaba en que las escuelas de ingeniería chilenas no enseñaban "teoría de colas". De inmediato me di cuenta que un par de colegas abrieron los ojos entre ofendidos o sorprendidos -no lo tengo tan claro- por lo que supongo pensaban era un chiste. Yo, con rostro de mármol, proseguí exponiendo que la solución era importar buenos profesores de esa cátedra desde Europa o United States of America.

Por Dios el nivel malo del país. Esta gente llenó de muecas su cara, porque no sabían si soltar la carcajada o no. Nadie supo que la “teoría de colas” es el estudio matemático de las líneas de espera, variable que se aplica al transporte y las telecomunicaciones. A Costanera Norte, Autopista Central, las vías segregadas y los mismos call centers del sistema, le lloran estos conocimientos. Pero el Ministro Cortazar seguro lo sabe, porque es un gallo como uno, con un doctorado de verdad en el Massachusetts Institute of Technology, MIT. El pobre Ministro Espejo bailó con la fea e hizo lo que puede hacer un abogado no más. Las cosas por su nombre.

Como nadie más opinó sobre mi explicación al conflicto, uno de los personajes rellenó con la anécdota que vivió el actual Ministro de Justicia, Carlos Maldonado, cuando subrogó como Secretario General de Gobierno en febrero. En esa ocasión decidió tomar transporte público desde su casa en Peñalolén, para demostrar las bondades del nuevo sistema a los periodistas que lo aguardaban en La Moneda. Durante una hora esperó que pasaran los buses en un paradero atestado de gente furiosa. Al final, tuvo que llamar a su chofer y apartarse unas cuadras para no subir al auto oficial frente al mismo paradero apunto de explotar en términos sociales. Así no se puede. Menos Bluetooth y más pega ingenieril, es la idea. Y por favor, para que no queden dudas y sin ofender, lo de la “teoría de colas”, no es chiste.

Cualquier semejanza con la realidad, es de facto intencional:::


martes, 6 de marzo de 2007

Paper Nº5: “Las ocho manzanas del poder”.


No ha sido una buena mañana. La Marta, mi secretaria, llama y llama a informática para que arreglen la conexión de internet. Ya estoy un poco estresado porque debo mandar un documento urgente a la Coordinación General de Concesiones. Los departamentos de informática son iguales en todos lados. El sistema se cae y la culpa siempre la tiene Bill Gates. Obvio. Pobre Bill, en Lever Chile o el Servicio Nacional de la Mujer le rinden sentidos homenajes a su madre.

Sin tirarme al suelo, la verdad es que problemas no me faltan. Cada día tiene su afán, siempre se escucha por estos lados. Estaba mirando mi agenda, porque los martes hago clases en el magíster. En la medida de lo posible, como decía Don Pato, trato de blindar la tarde para no fallarles a mis alumnos. Pero me modificaron el contexto. Sonó el teléfono, como siempre era mi jefe.

Me pidió diseñar un plan de contingencia para la bombita que traía en portada “La Segunda”. Alguna vez nos tenía que salpicar, aunque con arrogancia y seguridad insisto que en este programa de Gobierno, nada huele mal, sólo los viejos baños del edificio donde estamos. Otra cosa distinta es que el gobierno sea una mega tortuga, se mueva con torpeza y no tenga la capacidad ejecutiva del estado de Dinamarca, por poner un ejemplo al azar. Pero eso no es mi culpa, ni del proyecto. Hay que arar con los bueyes que tenemos, me cantó clarito un amigo del doctorado al mes de llegar a esta pega.

Me impresiona cómo se vende La Segunda en las 8 manzanas que circundan La Moneda. Las 8 manzanas del poder, como le llaman. No hay jefe de gabinete que no la espere con cierto dolor en la guata. El otro día vi al Ministro Espejo alias “Jimmy Neutrón”, comprándola en un Kiosco. El titular era sobre Mop-Gate. No insinúo nada por si acaso. Lo cierto es que algunos la compran para leer el “Top Secret” no más. Es muy rasca la gente de este país. Yo?, evito “La Segunda”. Estoy suscrito al e-NY Times, e-NY Post, e-The Economist, e-Daily Mirror y los newsletter de Gregory Elacqua y de Eduardo Engel. Con eso me basta para estar al día en los temas que me interesan.

No voy a negar que me gusta ojear LUN cuando cae en mis manos, lo asumo. Y no pocas veces he comprado The Clinic. Una vez Hernán Pinto, ex Alcalde de Valparaíso, reconoció ser un fan de la publicación. No pasó mucho tiempo para que el propio Pinto fuera material de portada junto a un titular “Amarillo colorao guatón enamorao”. No comments.

Redactaré una carta al director deconstruyendo el artículo que nos ataca. Es el único plan de contingencia que se me ocurre. En honor a la verdad, esto de hacer cartas al director me gusta pero no me funciona. Y no sé por qué. Escribo bien, mejor que muchos de esos columnistas de La Tercera que firman con unos dudosos Ph, D. Con suerte candidatos a Ph, D. A propósito de candidatos, ya se está moviendo la cosa electoral. Creo que el partido de mi jefe lo está sondeando, es que andan faltos de gente “idónea”, lógico. Tanta cosa por hacer en este programa de gobierno y my boss con la cabeza puesta en otro lado. Pobre país.

Cualquier semejanza con la realidad, es de facto intencional:::